- Postal: México DF.

 Carta al otro lado del mundo.

A:

Otra vez he estado leyendo tu carta y como en las ocasiones anteriores mis ojos se llenan de lágrimas, antes no me daba cuenta que una simple carta, una simple hoja de papel pudiera ser algo tan espiritual, que de ella pudiera emanar tal cantidad de sentimiento. ¡Les ha dado un alma! Si pudiera estar contigo a esta hora que tanto me gusta, trataría de decirte cuánta belleza ha entrado últimamente en mi vida. ¿Cuándo te puedo ir a ver? Espero me llames.

Una noche después. Todo el día me he embriagado con el recuerdo de la última noche y su belleza y su locura me sobrecogen. No tengo más que cerrar mis ojos para sentirme, no de nuevo sino todavía cerca de ti en esa amada oscuridad, con el sabor del vino en los labios y la presión de tu boca sobre la mía. Qué bello recordar cada uno de los instantes de nuestras horas juntas, acariciarlas y llevarlas delicadamente en mí como sueños frágiles y valiosos.

De todas las distintas emociones que siento por ti está noche ninguna pude expresarse con palabras. He formulado y rechazado mentalmente muchas de las cosas que te quería decir porque al final pensé: ¿De qué sirven las palabras entre A.  y yo? Ella me conoce y yo la conozco y las dos somos fieles el una a la otra. Y eso para mí, A., es el logro más valioso que hemos adquirido una de la otra: ¡La lealtad entre nosotras! Voy a portarme como una niña buena ahora que tú no estás, voy a trabajar duro y lo voy a hacer por dos motivos: para que estés orgullosa de mi y para que el tiempo de nuestra separación sea más leve.
A.- amada - gracias - ¡pase lo que pase!



... Si tú hubieras salido de paseo con ella y tu Kodak, y frente a los dos desconocidos, antes que ellos su pistola, hubieras disparado tu cámara, hubiera pasado cualquiera de estas dos buenas cosas. O se asustan y no lo matan, te falla la instantánea, se van todos y quedamos tranquilos, o, ya que el destino lo ordenaba, lo desempadronaron, pero en cuando tú revelas tu negativa, la verdad se abriría paso hasta el cerebro de los jueves. No que así, ya lo ves, esa negativa verbal no revela nada.