Estoy obteniendo la paz definitiva desde anoche, en que abandoné todo con desprecio y pude comprender, al fin, que no se puede afirmar ni negar nada.
La vida es para asumirla con valentía, y sí, aunque la valentía es una locura, está llena de grandeza. Eso fue lo que adquirí ayer. ¡El valor hace vencedores, y yo si tengo valor!
Y como diría Miguel Hernández:- "Una gota de pura valentía vale más que un océano cobarde".