- Cuando explore mis más viejos sueños.

Yo desperté creyendo ser hombre, creyendo ser aquel que podría cualquier mujer enamorar. 
Salí a buscar la felicidad, en dos vasos de mezcal. 
Me alcanzó la noche, aquél oscurecido abrigo era mi única compañía,
no quise embriagarme, así no lograría seducir a alguna chica, eso muy bien lo sabía. 
Indagué en aquel libro de poemas, quería esa noche conseguir una nota en alguna servilleta, pretendiendo a cualquier mujer con palabras cautivar.
Sin embargo mi espera fue una desilusión. 
Dos madrugadas después, volví a dormir, esta vez  siendo yo, otra vez, mujer llena de confusión. 


Era una tarde tormentosa cuando recordé que ni mujer ni hombre fui, solo un humano con sentimientos es el que se halla en mi.