Sonidos trágicos me llaman a lo lejos como el aullido de colmillos y frases que acompañan a aquéllas sirenas al mar. Este corazón vuela en la epifanía de conjuros que han vuelto el delirio en un sentido que solo hace vibrar los cielos o supongo algo más.
Al encontrar el tesoro de las plegarias, el olvido, la soledad, me doy cuenta que muy pocos podemos unir 2 estrellas en las miradas, sueños que bailan ante el tridente paraíso ardiendo en nombre del arte, no existe cura mientras elevemo salgo de pintura y un pincel, quizás.
Somos amantes cabalgando en la barca de ideas y pensamientos rígidos.
El fin no tiene destellos tiene suspiros.