- Pobreza.

¡Oh, pobreza espiritual de la era de posguerra, pobreza de lo amorfo individual tragado por lo amorfo de las masas!
¡Pobreza de una civilizacipn que, destruyendo declaradamente toda clase de restricciones, se convierte en esclava del escepticismo de su nueva libertad, obligada a las necesidades más prácticas y bajas, las de tipo mecánico e industrial!
¡Pobreza de un periodo que sustituye el divino lujo de la arquitectura, la más alta cristalización de la libertad material de la inteligencia, por la "ingeniería", el más degradante producto de la necesidad!
¡Pobreza de un período que remplazó la libertad de la fe por la tiranía de las utopías monetarias!